A fines de los años cincuenta del siglo pasado, aparece el quinto álbum de Yma Súmac, nuestra artista de mayor alcance internacional, bajo el título de Fuego en los Andes, con el que de alguna manera cierra una primera temporada, acaso la más espectacular, de éxitos en Estados Unidos. De la portada de aquel disco ―que en uno de sus videos la artista Rossy Chávez nos muestra en una caja de vinilos de los locales especializados en el jirón Quilca―, llama la atención, además del ave en portada, animal infaltable en el imaginario exótico de aquellos años, la referencia al fuego, el mismo que ya vemos como decorado de fondo en su primer álbum producido en el país del norte, Voice of Xtabay. Como si para la industria norteamericana lo desconocido o misterioso supusiera no solo luz y calor, sino también ardor y hasta un potencial descontrol o destrucción. El fuego pues como elemento clave para representar estéticamente aquello que antes habían hecho suyo Súmac con su productor y esposo, el músico ayacuchano Moisés Vivanco.

Sesenta años después, en los que Súmac no dejó de reinventarse (o de ser reinventada) para satisfacción de los muchos admiradores que hasta hoy aumentan, pensamos que el fuego puede ser de igual manera el mejor elemento para mostrar, tal vez solo apenas, la dimensión tanto festiva (luz y calor) como combustible (moviliza, cocina y destruye) de la escena drag, hoy más necesaria de visibilizarse que nunca ante la magnitud de nuestros conservadurismos puestos en evidencia en el último proceso electoral.

Y decimos mostrar apenas porque esa impresión de inabarcabilidad ante lo drag ha sido una constante en todos los encuentros previos a esta exposición, los que se dieron en el marco del Laboratorio de Modos de Expresión y Representación (LA.MER) bajo el formato de charlas con especialistas o reuniones de diálogo y creación con los mismos artistas. Proceso al que llegamos nosotros, los curadores, con la propuesta de que se tome como punto de partida la actualización de Yma Súmac que vienen haciendo los drag queens desde hace ya algunas décadas. Teniendo presente, además, que la escena drag como tal, los artistas que hacen drag por oficio, si queremos; no la encontramos en galerías, ya que sus procesos de creación son de alguna manera ajenos a los implícitos con miras a una exposición de "cubo blanco". Eramos conscientes también de las restricciones que esta terrible pandemia aplica para la extensión escénica de la propuesta, tan esencial para el universo drag como el de Súmac. No obstante, hemos querido que todo esto se convierta para un grupo de artistas diverso e interdisciplinar en motivo de exploración y cuestionamiento, y en posibilidad de ensayo de nuevas formas de trabajo, de ahí pues nuestro interés por involucrar a artistas residentes fuera de Lima y del país.

Resultado de esto y de los propios énfasis o caminos seguidos por cada artista son las obras que ahora agradecidos presentamos. Entre estas, están las que nos proponen pensar en la ubicuidad de los procesos de apropiación, no solo arbitrarios en la industria de la moda o ambientes más comerciales, sino transversales a casi cualquier expresión artística o cultural. Tenemos igualmente las que nos recuerdan que estos procesos, de apropiación en varias direcciones (de los Andes para el Perú, de este para Latinoamérica y de esta para Hollywood, entre otros varios sentidos identificables para el caso de Súmac), muchas veces no fueron bien comprendidos localmente, ni por la prensa ni por la intelectualidad (José María Arguedas y Jorge Eduardo Eielson, para mencionar a dos). Es más, llegamos ahora al Bicentenario sin un espacio público que nos recuerde el legado de Súmac y Vivanco, sin una institución que exhiba los vestidos y demás piezas de vestuario de ella, por ejemplo.

En tal sentido, consideramos que todas estas obras despliegan la lección drag, a saber, que son tan inesperadas como estimulantes las posibilidades de aprovechamiento estético que ofrece la música y figura de Yma Súmac. Todas estas obras, ya sea con sus derivaciones hacia el humor o la parodia combativa, o sus oportunos referentes ―la mitificación, José Carlos Mariátegui, las trenzas, lo heteronormativo o la animalización― expresan asimismo aquella pirofilia que muta por debajo de todo proceso de identidad o que se autoafirma en provecho de la diversidad bajo toda apropiación.


Diana Daf Collazos y Jorge Valverde
La mirada que soy
Claudia Vanesa
Jorge Tadeo Baldeón
Abel Castro
Carolina Estrada Muñoz
Javi Vargas
Germa/Germaín Machuca
Jesús Álvarez (Chocollo)
Rossy Chávez Florindez
Abel Valdivia
Nani Cárdenas